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26 de noviembre de 2007

MONASTIR/BITOLA - Primera parte


Bitola, con más de 80.000 habitantes, es la segunda ciudad más grande de Macedonia y está situada en la parte meridional del valle de Pelagonia. La ciudad se extiende a lo largo de la rivera del río Dragor a una altitud 615 m. sobre nivel del mar, rodeada por las montañas Baba y Nidže. Ocupa un área de 1.798 km². y alberga a la segunda universidad de Macedonia


Bitola está ubicada en un punto de intersección que conecta el sur del mar Adriático, el mar Egeo y Europa central, a pocos kilómetros de la frontera con Grecia. El centro de la ciudad ha logrado conservar su bella arquitectura de los siglos XVIII y XIX. Sus viejos edificios hablan de la pasada gloria de Bitola, cuando los principales países europeos tenía aquí consulado, debido a la cantidad de comercio y a los negocios llevados a cabo en la ciudad


Historia de la región


El primer poblado importante establecido en el fértil valle de Pelagonia, fue la ciudad macedonia de Heraclea Lyncestis (en griego Ηράκλεια Λυγκηστίς - “ciudad de Hércules sobre la tierra del lince”). La ciudad fue fundada por Filipo II de Macedonia (padre de Alejandro Magno) a mediados mejor del siglo IV A.C. y fue así nombrada en honor al semi-dios griego Heracles (Hércules), que Filipo consideraba su antepasado.


Filipo II de Macedonia


Al estar ubicada en un importante punto estratégico, Heraclea pronto se convirtió en una próspera ciudad. Más tarde, en la decadencia del antiguo reino de Macedonia, los romanos conquistaron esta zona en el año148 A.C. La prosperidad de la ciudad continuó, principalmente debido a que el camino romano llamado vía Egnatia, que conectaba a Roma con Bizancio (luego Constantinopla y hoy Estambul) pasaba por la ciudad.


La Vía Egnatia construída por los romanos el el siglo II 146 A.C. se extiende desde Dyrrachium (hoy Durrës) en el mar Adriático hasta Bizancio (hoy Estambul) y cubre una distancia total de 1.120 km. Como otros caminos romanos importantes, tenía 6 metros de ancho, y estaba pavimentado con grandes lozas de piedras poligonales o cubierto con una dura capa de arena.


Julio Cesar usó Heraclea como un depósito de abastecimientos durante sus campañas en esta zona y muchos de los veteranos de estas campañas se asentaron aquí.



Varios monumentos de los tiempos romanos han sido encontrados en Heraclea, incluyendo un pórtico, thermae (baños), y un teatro capaz de contener a alrededor de 3.000 personas.



En el período bizantino temprano (del siglo IV al VI) Heraclea fue un centro episcopal importante. Algunos de los vestigios que se conservan de esta época son los restos de una gran basílica, una basílica pequeña, la residencia del Obispo y una basílica fúnebre cerca de la necrópolis. Tres naves en La Gran Basílica están cubiertas con mosaicos de iconografía figurativa muy rica. Estos mosaicos bien preservados son considerados finos ejemplos del arte del período cristiano temprano.






En el siglo V, el dominio romano estaba en decline y Heraclea fue saqueada varias veces desde el norte por Avaros, Godos y Hunos. La ciudad fue restaurada a fines del siglo V y principios del VI. A fines del siglo VI, la ciudad sufrió sucesivos ataques de las tribus eslavas. Finalmente, Heraclea fue conquistada por los eslavos y la ciudad perdió su importancia política y económica.



22 de noviembre de 2007

MONASTIR/BITOLA - Segunda parte


La llegada de los Eslavos


Los eslavos aparecieron por primera vez en los Balcanes a fines del siglo IV, acechando y atacando a los asentamientos romanizados al sur del Danubio, desde su base temporaria en Hungría. Se habían trasladado al sur desde su asentamiento previo, en el área entre los pantanos de Pripet y los Montes Cárpatos - en lo que es ahora Polonia y Ucrania - durante los siglos III y IV. El ímpetu que los llevó a expandirse en todas direcciones desde esta base no está totalmente explicado. Es posible que las mismas fuerzas que impulsaban a los eslavos, afectaran a los pueblos asiáticos que llegaron a Europa desde el este durante el período de la Grandes Migraciones de los pueblos, que acompañó y contribuyó a la caída del Imperio Romano.





Los eslavos fueron uno de los muchos pueblos que devastaron el mundo romano, pero uno de los pocos cuya identidad cultural se mantuvo intacta. Los Godos, los Avaros, los Lombardos, los Hunos, los Francos fueron absorbidos por las poblaciones romanizadas que ellos dominaron. Lo mismo pasó en cierta medida a los eslavos que invadieron Grecia en el siglo VI, pero en los Balcanes, tres grupos diferentes de eslavos pueden ser identificados ya en el siglo X. Los antepasados de los actuales Serbios, Croatas y Eslovenos.

En los siglos VI y VII, la región de Monastir experimentó un importante cambio demográfico, cuando más y más tribus de eslavos se asentaron en el área. Ellos construyeron además una fortaleza de defensa alrededor del asentamiento.


Sin embargo, durante el siglo VII, fieras tribus Búlgaras (un pueblo nómada y belicoso procedente según se cree de Asia Central y emparentada con los Hunos) cruzaron el Danubio y establecieron el Primer Imperio Búlgaro que se expandió hasta Macedonia.





El Imperio Búlgaro llegó a su cenit bajo el Tzar Simeon (893-927) quien fue el primer monarca búlgaro en adoptar el título de Tzar (derivado del título romano caesar = "césar"). Sus exitosas campañas contra los bizantinos, magiares y serbios llevaron a Bulgaria a su máxima extensión territorial, convirtiéndola en el estado más poderoso de Europa Oriental en esos años. Su reino fue además un período de la prosperidad cultural y de iluminación incomparables.




Tzar Simeon de Bulgaria


Entre los años 997 a 1014, Monastir estaba bajo reino del Tzar Samuil de Bulgaria, que construyó un castillo en la ciudad, usado más adelante por su sucesor, el Tzar Gavril Radomir. La ciudad es mencionada en varias fuentes medievales. El historiador bizantino del fines del siglo XI, Juan Skylitzes menciona en sus crónicas que el emperador Basilio II quemó el castillo de Gavril en Monastir, cuando pasó devastando Pelagonia.



Reconstrucción antropológica de la cara del Tzar Samuil de Bulgaria


En 1015, el Tzar Gavril Radomir fue asesinado por su primo Ivan Vladislav, que se declaró Tzar y reconstruyó la fortaleza de la ciudad. Para celebrar la ocasión, se grabó en el castillo una inscripción de piedra escrita en el alfabeto cirílico en donde se menciona el nombre eslavo de la ciudad: Bitol.




Inscripción de piedra del Tsar Ivan Vladislav en Monastir

Luego de varias batallas con el Tzar Ivan Vladislav, el emperador bizantino Basilio II recapturó Monastir en 1015. La ciudad es mencionada como centro episcopal en 1019, en un expediente de Basilio II. Dos sublevaciones importantes contra el Imperio Bizantino ocurrieron en el área de Monastir en 1040 y 1072.



El emperador bizantino Basilio II


Después de que el estado búlgaro fue restaurado a fines del siglo XI, Monastir fue incorporada bajo el reino del Tzar Kaloyan de Bulgaria. Fue conquistado otra vez por el Imperio Bizantino a fines del siglo XIII, pero se convirtió en parte de Serbia en la primera mitad del siglo XIV, después de las conquistas del gran líder serbio Stefan Dušan.



Sello personal del Tzar Kalojan


Como centro militar, político y cultural, Monastir desempeñó un papel muy importante en la vida de la sociedad medieval de la región antes de la conquista otomana en la mitad del siglo XIV. En la víspera de la conquista por el Imperio Otomano, Monastir experimentó un gran auge, teniendo lazos comerciales bien establecidos por toda la península balcánica, especialmente con los grandes centros económicos como Constantinopla, Salónica, Ragusa y Tarnovo. Caravanas de mercancías diversas llegaban y salían de Monastir.